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Sí hay una escuela para padres, y no es como te la imaginas.

¿Cómo educar sin estrés, sin enojo, ni frustración?
Sigue leyendo, que te compartiré 3 pasos indispensables para lograrlo.

La misma cultura nos dice que no aprendemos a ser padres y madres, sino que es algo que vamos haciendo, motivados por la forma en la que nos educaron, por la experiencia de vida y el ensayo y error con nuestros propios hijos.

Pero ese camino es muy frustrante y cansado, quizá lo sabes ya.

Buscamos consejos y fórmulas de cómo hacer para evitar los berrinches, para lograr que mi hija coma o para que alcen sus juguetes, pedimos consejo para cuando los hijos están tristes, o rebeldes o respondones, y algunas veces funciona, por algún tiempo, con un hijo sí y con el otro no, o definitivamente nada parece dar resultado.

Esas preguntas, y más, me hacía cuando mi hijo estaba pequeño, y esa inquietud estaba tan presente todos los días en mi trabajo, ¿cómo poder apoyar en la educación familiar de mejor manera?, y te cuento cuál era ese lugar para mí: he dedicado mi vida a investigar sobre la familia (puedes encontrar algunas de los estudios que coordiné aquí), desde hace 15 años imparto clases en Escuelas para Padres en colegios y doy conferencias sobre fortalecimiento familiar, debo confesarte que había algo que me faltaba y yo no sabía qué era. Mi historia, probablemente como la tuya, se parecía a este relato de la vida real:

Volar a ciegas

Jim O’Neill, un experimentado piloto británico de 65 años, sufrió una apoplejía y perdió la vista en pleno vuelo, el 31 de octubre de 2008. Fue capaz de aterrizar a salvo tras ser guiado por un avión de la Fuerza Aérea del Reino Unido.

El piloto envió una señal de alerta y del centro de control aéreo movilizaron un avión para hacer de guía. La aeronave, pilotada por el teniente coronel Paul Gerrard, voló a unos 50 metros de O’Neil y lo dirigió dándole instrucciones por radio hasta la base de la Fuerza Aérea Británica al norte de Inglaterra.

De ahí la frase volar a ciegas, que representa cómo a pesar de tener las habilidades y el conocimiento, siempre podemos perder de vista algo y necesitar de una visión externa que nos ayude a recuperar el vuelo.

Varias veces me he sentido como Jim O’Neill, una piloto experimentada, dirigiendo el rumbo de mi familia y mi profesión, pero en ciertos momentos la verdad es que me sentía volando a ciegas.

¿Te ha pasado algo similar?

Me acuerdo cuando no lograba que mi hijo hiciera las tareas, ahora sé qué estaba haciendo mal.

O por qué se enojaba tanto cuando le insistía en que leyéramos algo o que se interesara más por las cosas o actividades y nos respondía horrible, ahora sé qué era lo que fallaba.

Recuerdo varias veces a papás y mamás cansados de intentar las técnicas sin éxito, como el tiempo fuera, o pasar un rato con los hijos o seguir los consejos de la madre o la abuela… Me faltaban varias piezas, a pesar de que para entonces ya era una experta en el tema de familia.

Hace cuatro años me enviaron una nave para guiarme en mi viaje, yo creo que fue la vida o Dios que al final escucharon mis preguntas y apareció la ayuda con apariencia de webinar en una publicación de Facebook, piloteada por dos expertos, ahora lo sé, Gaby y Luis Carlos Flores.

Te comparto tres enseñanzas que aprendí para dejar de volar a ciegas, sé que también harán una diferencia para ti:

  1. Educar implica reconocerme primero, de manera consciente y responsable, poder mirar cómo fui educada y reconciliarme con eso. Yo pensaba que cumplir el oficio de ser madre era lograr que mi hijo fuera responsable, que aprendiera a cuidar de sí mismo y tuviera valores, ahora ha cambiado un poco, deseamos hacer lo necesario para que nuestros hijos sean felices, que encuentren lo que les apasiona y no tengan las limitaciones que tuvimos.

    Y pensarás, ¿eso no está bien? Claro que lo está, sólo que antes es importante descubrir quién es nuestro hijo o hija, qué necesita, cómo es su forma de responder y reaccionar con base a su personalidad y lo más importante, guiarlo a que se conozca a sí mismo. Y cuando lo pensamos así, hace sentido ¿verdad? Más que hacer por ellos, les enseñaremos a desarrollar su potencial en todas las áreas.

  2. No hay fórmulas sino fundamentos. La mayoría de las personas nos enseñan sólo un ABC o fórmulas que ya hemos intentando o que no aplican a nuestra realidad (yo antes lo hacía también así) y con ello se ignora que cada familia y cada persona somos únicas, así que más que aprender de esa manera, aprendí que hay cimientos sobre los cuales construyes a partir de las diferencias y la etapa de desarrollo de cada uno de tus hijos.

  3. Detrás de todo comportamiento hay una razón, y saberla nos ayuda a educar y comunicar desde el amor y la paciencia, así que podemos dejar de gritar, insistir y enojarnos. Antes de reaccionar, he aprendido a preguntarme y a ayudarles a papás y mamás también: ¿Por qué me está mintiendo? ¿Qué hay detrás de esa mala conducta? y todo resulta mucho mejor, nos sentimos en más control y, sobre todo, me gusta la persona en la que me he convertido al aprender a educar mejor.

Más que escuela de padres, una escuela de y para la familia

Después de conocer el Método Paternidad Efectiva® entendí que sí hay una escuela, pero no es como las clases a veces aburridas, otras donde nos regañan o nos hacen sentir que estamos haciendo todo mal, sino que hay una nave, que a una distancia prudente nos va guiando en nuetros retos, respetando nuestras diferencias, eliminando la duda y la frustración y, lo más importante, enseñándonos a convertirnos en maestros en nuestra propia escuela.

Al principio cuando conocí el Método pensé que había llegado tarde, porque ya no estaba educando hijos pequeños ni adolescentes y también sé que en aquel tiempo hubiera pensado que no lo necesitaba, ¿cómo? Si yo dirigía el departamento de investigación de familia de mi país (México), pero también era joven y aún no sabía del todo lo que era volar a ciegas. ¡Aún así, ojalá en ese tiempo hubiera conocido el Método! (aunque creo que Gaby y Luis Carlos estaban en su propio vuelo, perfeccionando cómo guiar y facilitarnos todo).

Las piezas que faltaban no eran el hilo negro, pero sí la manera de tejerlo en las distintas realidades familiares, una metodología probada con cientos de familias, y que también trae consigo la compañía y la comunidad que nos fortalece y nutre.

Así que si lo más importante para ti es recuperar o conservar una vida familiar que enfrenta los retos con valentía y unidad, con amor y alegría, y por supuesto, fuera de la zona del estrés, entonces te invito a escuchar a estos pilotos, que también podrán guiarte a aterrizar sana y salva, Gaby y Luis Carlos Flores, en este webinar podrás encontrar información valiosa y accionable para que actúes de inmediato, regístrate aquí y ve el webinar hoy mismo.

Yo seguiré en el radar, desde este blog, acompañándote en la búsqueda de herramientas, porque educar no tiene que ser tan estresante.


Posdata:

Y si un día sientes que vuelas a ciegas, aquí estoy para ti.

Este es el link del webinar https://bit.ly/educarsinestres, si conoces a alguien que está volando a ciegas, compártelo, le puede ayudar a que el día a día con los y las hijas no sea tan estresante.

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